En el que esperamos sea el capítulo final del desgarrador incidente de violencia doméstica sufrido en agosto de 2014 por la ex actriz porno Christy Mack y su pareja, el empresario Corey Thomas, la juez del condado Elissa Cadish emitió el pasado lunes su fallo contra Jonathan ‘War Machine’ Koppenhaver condenándole a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional transcurridos 36 años. Curiosamente, antes de celebrarse el juicio, War Machine rechazó un acuerdo con la fiscalía que hubiese fijado su condena en 18 años. Ahora, la próxima vez que el ex luchador de artes marciales mixtas tenga oportunidad de saborear las mieles de la libertad será un septuagenario.

Jay Leiderman, abogado defensor de Koppenhaver, anunció ayer su intención de apelar el veredicto a la Corte Suprema de Nevada. Antes de la sentencia, Leinderman ya había intentado detener el juicio argumentando ante el tribunal que su cliente no era consciente durante el ataque y que actuó en “acto reflejo” al encontrarse a su ex novia en la cama con otro, sin embargo la juez desestimó esta petición, principalmente por haber presentado el escrito fuera de plazo, más de siete días después de los veredictos en marzo.

Debería haberme matado. No hay ninguna razón ahora mismo por la que no debiese estar bajo tierra junto a Aaron Hernandez. Eso es 100% verdad” dijo War Machine en su declaración, haciendo referencia al ex jugador de la NFL que se suicidó en una prisión de Massachusetts en abril. “No pasa un día en el que no me arrepienta de todas esas cosas que hice. Yo estaba muy, muy perdido, era una persona muy vacía. Y por si fuese poco, algo no está bien en mi cabeza. Así de simple. Lo he sabido desde hace mucho tiempo y lo he odiado. He odiado la forma en la que pienso. He odiado mis impulsos. La mitad del tiempo no sé por qué hago algunas de las cosas que hago y otras veces hago cosas y ni siquiera soy consciente de ellas hasta que están hechas”.

Tras refugiarse en la religión, Koppenhaver afirma ser ahora una persona nueva y pretende convertirse en un modelo a seguir tras las rejas.

Por su parte Christy Mack, que desde el incidente no puede salir sola a la calle y vive entre fuertes medidas de seguridad, manifestó entre lágrimas que aún teme por su vida. “Sé que cuando salga me va a matar“.

Aparentemente más calmada, Mack publicó por la noche un comunicado desde su cuenta de Instagram dando las gracias por el apoyo recibido “Hoy por fin cierro un capitulo muy oscuro en mi vida. Gracias a todos por vuestra positividad y amor durante mi viaje. No han sido años fáciles y valoro todo vuestro apoyo. No podría haber sabido hasta el final que todo este dolor no está carente de un propósito. Mis MDs y correo han estado siempre, y continuarán estando disponibles si necesitáis ayuda o apoyo. Alzad la mano. Creed en ello mientras lo hacéis. Si escucháis algo, decidlo. No estáis solas

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