Muchos se burlaron de mis proyectos secretos cuando los expuse en la entrada de las Google Glass (ya veremos quién ríe cuando me haya forrado). Algo que no comenté en aquel momento fue mi idea de desarrollar una tecnología capaz de permitir el intercambio de olores a través de Internet. ¿Imagináis lo divertido que sería enviarle a alguien una hedionda flatulencia a través del smartphone?.

Pues resulta que ahora unos chinos de la Universidad Nacional de Singapur me han chafado la idea. Ellos han pasado de los olores y se han centrado en el gusto, pero vaya… el concepto es el mismo.

Este dispositivo, que provisionalmente ha sido bautizado como Taste Simulator, estimula las papilas gustativas transmitiendo las sensaciones de los sabores primarios: dulce, salado, amargo, ácido y umami (este último desbloqueable solo tras completar el logro de chupar una bujía).

Aún es algo experimental pero ¿imagináis las posibilidades?. Poder degustar comida antes de comprarla, como nuevo recurso en los videojuegos… (me abstendré de hacer elucumbraciones sobre su uso en el porno).

Os dejo con un par de videos demostrativos (aquí tenéis el otro)

¿No os parece fascinante la alegría con la que se meten esa placa metálica en la boca? ¿No tienen miedo a que les pegue calambre? Y, lo más importante, ¿lo limpiarán antes de intercambiárselo?

Fuente | Seetio