Como supongo que sabréis (y si no para eso estamos) este año se cumple el vigésimo quinto aniversario del Salón Erótico de Barcelona y por ese motivo sus organizadores están preparando una edición muy especial cargada de sorpresas; concursos, sorteo de entradas, entrevistas con algunos de los personajes más relevantes de su trayectoria y un nuevo sistema de votación para que el público pueda escoger a sus favoritos en los Premios Ninfa (a los que inexplicablemente estamos nominados como mejor web). Todo ello, por supuesto, sin descuidar la oferta habitual de cada año: presencia de algunos de los artistas más punteros de la industria porno nacional y europea, shows de sexo en vivo, stripteases, exposiciones de arte, aulas y coloquios sobre sexualidad, área LGTB, BDSM, swinger y un largo etcétera.

Lo que quizás no sepáis es que esta página no existiría (o al menos no igual) de no ser por el SEB, o más concretamente por su predecesor, el Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona, ya que fueron sus visitas las que sembraron el germen de nuestro actual interés por la pornografía.

La primera vez que pisé el FICEB fue en 1996, en el Poble Espanyol y, aunque ahora me avergüence reconocerlo, fue mi ebullición hormonal lo que me condujo hasta allí puesto que no tenía ni idea de lo que iba a encontrarme, ni mucho menos albergaba conocimiento alguno sobre porno más allá de reconocer a la actriz de turno por sus atributos físicos. Y lo que vi me maravilló, me impresionó de tal forma que ir al FICEB se convirtió automáticamente en una tradición anual. De aquel primer año recuerdo los pasillos estrechos y los minúsculos stands, pero sobretodo a una majestuosa Jenna Jameson increpando en español a la horda de orcos calenturientos que se abalanzaba sobre ella. Y a Jill Kelly, a Nina Hartley y a un joven espontáneo llamado Ramón que posteriormente daría mucho que hablar…

Como decía, mis hormonas fueron las que marcaron las pautas durante aquellas primeras visitas al festival (que el año siguiente se trasladaría al recinto de La Farga de l’Hospitalet) sin embargo la posibilidad de tocar tetas fue siendo reemplazada paulatinamente por el hambre de conocimientos. Sin pretenderlo comencé a retener datos (nombres de actrices, directores, productoras, títulos de películas…) y con la llegada de Internet fue tan fácil como empezar a tirar del hilo, el mismo hilo del cual sigo tirando hoy en día. Durante los años posteriores fui testigo de la transformación de la industria; como el VHS dejaba paso al DVD y este a su vez se rendía ante las virtudes de la red de redes, que junto a la crisis económica y las presiones políticas fueron los principales detonantes de la desaparición del FICEB en 2008. También atestigüé el nacimiento del star system nacional (algunos de ellos, como Nacho Vidal o Toni Ribas, consagrados hoy como auténticas leyendas) y pude fotografiarme junto a iconos de la talla de Kylie Ireland, Rocco Siffredi, Laure Sinclair, Angel DarkStacy ValentineBelladonna, Laura Angel, Katsuni o Sasha Grey entre muchos otros.

Y en 2010, cuando toda esperanza parecía perdida, llegó el Salón Erótico de Barcelona, organizado por aquel entonces en la Fira de Cornellà. El porno español reforzó su presencia y la oferta se amplió abarcando otras temáticas relacionadas con el sexo, cambios que inicialmente fueron acogidos con cierto recelo por mi parte. Ahora soy consciente de que medir ambos eventos con la misma vara fue un error; las reglas de la industria habían cambiado, así como los presupuestos, por lo que seguir el ritmo del FICEB simplemente era imposible. Afortunadamente han ido surgiendo artistas en nuestro país con poco o nada que envidiar a las grandes estrellas americanas (como Lara Tinelli, Julia de LuciaCarolina Abril o Amarna Miller) y, aún así, la organización se las ha arreglado para obsequiarnos esporádicamente con destellos de lo que fueron los “viejos tiempos”, como la visita de Silvia Saint en 2011 o la de Bonnie Rotten en 2014, esta última ya instaurados en las actuales instalaciones del Pabellón Olímpico de la Vall d’Hebrón.

La controversia es algo que siempre ha acompañado tanto al FICEB como al SEB pero parece que en estos últimos años los ataques y las críticas se están intensificando y, aunque coincido con algunas de las opiniones vertidas, me niego a darle la espalda a un evento que me ha proporcionado tantas y tan buenas experiencias. Es por eso que, aparte de felicitar a todos los que han contribuido en el hito de alcanzar un cuarto de siglo de existencia, quisiera pedirles que sigan esforzándose por preservar, corregir y mejorar el que indiscutiblemente es uno de los mejores parques de atracciones para adultos del mundo.

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