Muy buenas amigüitos.

Como un año más por estas fechas, nos encontramos en el trampolín de las Navidades, ya sabeis, esos días en los que abogando por una justificación religiosa nos ponemos hasta el culo de comer y acabamos hasta los cojones de tanta família y tanto comprar regalos (que digo yo, que el niño Jesús tiene que estar orgullosísimo de que se le preste homenaje así). Estas fechas cada uno se las toma a su manera: hay gente que se deprime, otros se inundan de una felicidad que ni con psicotrópicos… yo lo tengo claro, aún no hemos empezado y ya estoy harto.

De lo único de lo cual no me voy a quejar es de poder disfrutar de festivos nacionales gracias a una legislación que implanta la religión cristiana como si fuese la única. En su lugar, lo que quiero compartir con vosotros hoy es mi descontento con esa moda de vender figuritas budistas, en posiciones deshonrosas, materiales baratillos y colores megahorteras. Qué bonito ¿a que nadie se imagina un crucifijo de goma, color magenta fosforito y con Cristo haciendo el símbolo de victoria con la mano?. Pues con Buda se están quedando a gusto. Si es así como respetan los cristianos las demás religiones, no me arrepiento en absoluto de haber colocado al caganer jiñando sobre el niño Jesús cada vez que de chaval montaba el belén.

En fin, malos rollos a un lado y como es lo que toca, desde el equipo que hacemos La Gaceta queremos hacer extensible nuestros mejores deseos para todos (supongo, en realidad no lo he consultado) y esperamos que, en la medida de lo posible, paseis unas buenas fiestas, vigiléis con los excesos y que, en vez de aprovechar esta semana y media para ser los buenos samaritanos, lo tengáis en cuenta para todo el año que se nos avecina.