Si hablamos sobre las actrices revelación de esta temporada en la escena porno nacional, uno de los nombres que no pueden faltar es el de Lucía Fernández. Impulsiva, decidida y aventurera, esta guapa asturiana de 25 años recién cumplidos cuenta que se encontraba en Barcelona cursando la carrera de Derecho cuando, en un arrebato de aburrimiento, le dio por llamar a las puertas de las principales productoras del país. Su primera oportunidad le llegaría de la mano de FAKings en septiembre de 2016 y fruto de esta colaboración surgió una de sus escenas más divertidas y celebradas: el huelebragas. Posteriormente su currículum se ha ido viendo engrosado con trabajos para productoras como MMM100, Cumlouder, Woodman Entertainment, PornDoe Premium, DDF, Public AgentPerfect GonzoBrazzers, Fakehub Evil Angel entre otras, aparte de realizar algún que otro show esporádico por webcam (es uno de los fichajes más recientes de VideoChat Erótico).

Además de su labor frente a las cámaras, Lucía Fernández es una persona de fuertes convicciones sociales y una acérrima defensora de los derechos laborales, en especial de los referentes al trabajo sexual, motivo por el cual no es extraño verla impartiendo seminarios alrededor de la geografía española. Entre sus aficiones destacan pasar el rato con sus amigos, los conciertos, la lectura y montar a caballo, todo ello cuando no está hibernando como las marmotas. Aprovechando su reciente visita a la ciudad condal con motivo del Salón Erótico de Barcelona hemos tenido oportunidad de compartir un café con ella y conocerla un poco mejor.

LGU: ¿Cómo era Lucía Fernández de niña? Háblanos sobre tu adolescencia

LUCÍA: De niña era igual que ahora pero sin tetas (ríe). Tuve una adolescencia muy rebelde. Mucho. Yo es que siempre quise ser mayor y como nunca me gustó ser una niña y no poder hacer lo que me daba la gana, pues siempre tenía rencillas con mis padres. Estudié en un colegio de monjas pero me tuvieron que cambiar porque metí morro a quién no debía y las otras niñas no me querían allí. Me cambié a un colegio de curas de mi barrio a los catorce años y ahí tuve mi primer novio, que resultó ser una relación bastante tóxica. Él era muy controlador, muy machista, muy del tipo “o eres mía o de nadie” y cuando lo dejamos me cogió una depresión de caballo. Estuve yendo al psiquiatra, tomando tres tranquilizantes diarios… Esa fue una de las primeras experiencias que me ha hecho ser como soy.

Luego empecé el bachillerato pero en primero me eché novio y empecé a faltar porque prefería estar follando con él. Con dieciséis me puse a trabajar cuidando a un niño dos años menor, pero cuando empezó la ESO ya no podía controlarlo y me metí a poner copas. A los dieciocho me metí a comercial y fue horrible, el peor trabajo que he tenido en la vida. Además me puse enferma, me dio un herpes en el cerebro y estuve ingresada quince días en el hospital, por lo que no pude estudiar, no me dieron beca y como no tenía dinero no me pude matricular en la universidad. Ese año, que además fue el año que me fui de casa, me lo tiré entero trabando. Llegué a combinar hasta tres trabajos mientras estudiaba. De los dieciocho a los veintidós fue duro… Hasta que dí con la formula mágica: el trabajo sexual.

Antes de dedicarte profesionalmente, ¿consumías porno?

Sí, siempre. Y desde muy pequeñita. Yo me masturbaba con el porno codificado de Canal+. Me pasaba horas. Era tan pequeña que no sabía ni lo que era correrse. Lo llamaba “hacer un mmm-mmm“. Lo que pasa es que ha sido un problema porque ¿qué hace una niña sola en silencio en su habitación?: la está liando. Y claro, venía mi madre o la niñera y me pillaban. Entonces tomé la determinación de hacer un “mmm” y parar, y eso me ha perjudicado porque ahora solamente soy capaz de correrme una vez.

Y ahora que conoces la realidad de esta industria, ¿hay algo que te haya sorprendido o decepcionado?

No. Siempre piensas que es un poco más glamourosa y luego te das cuenta de que muchas veces te dan un bocata para comer (ríe). Pero bueno, es un trabajo. Lo que sí que es cierto es que hay actores que son tan profesionales que, por ejemplo, te da apuro besarles. A veces buscas esa complicidad, para estar a gusto y que la escena salga mejor. Lo que pasa es que eso puede ser un arma de doble filo, porque te puedes confundir, sobretodo si hay sentimientos de por medio…

Me consta que un par de cosillas que odias de este trabajo es viajar y los test médicos…

Sí, si hay un ingeniero que lea esto, por favor, que invente un dispositivo para que la maleta vaya sola porque ¡estoy harta!. Es horrible. Y los controles… cada vez que me los tengo que hacer se me ponen los huevos en la garganta. Que no es broma, que me puedo morir por 500 o 600 euros… Además, los test en España tienen una validez de 21-28 días. Si yo me follo a alguien en el día veintiuno, los análisis solo me aseguran que hace veintiún días el chico este no tenia nada. Se tendría que reducir el periodo de los test y hacer una especie de sistema informático que registre con quién follas, de manera que cuando alguien dé positivo te llegue un aviso que te informe de que es posible que hayas contraído alguna ETS. Con el problema que ha habido ahora con la sífilis yo me he tenido que poner la penicilina e igual no hacia falta. Y duele. La mierda esa duele un montón. Además en un antibiótico que después puede generarte una resistencia.

Siendo una persona tan sindicalista como eres, ¿cómo llevas lo de trabajar en un sector que está tan poco regulado?

Fatal. Me siento discriminada simplemente como ciudadana. Si el articulo catorce de La Constitución, que además es un derecho fundamental, dice que todos los españoles somos iguales ante la ley, ¿por qué a mí no se me aplica el Estatuto de los Trabajadores como a cualquier otro trabajador?. ¿Por qué tengo yo que decirle a un productor que tiene que darme de alta en la Seguridad Social?. Yo no estoy investida como autoridad laboral para decirle a nadie lo que tiene que hacer. Cada cual tiene que saber cuáles son sus obligaciones y así todo estaría mucho más controlado. Ahora con el tema de la sífilis yo he perdido más de 600 euros y ya no me refiero a lo que en derecho se llama el lucro cesante, que es lo que dejas de ganar, sino al daño emergente, al gasto. Si yo estuviese regulada de alguna manera pues a lo mejor eso me lo podría haber cubierto un seguro. ¿Que hay que pagar impuestos?. Yo pago los impuestos que haga falta pero lo que quiero es que, aparte de tener obligaciones, también tenga derechos.

Porno ético, porno feminista, porno para mujeres… ¿qué opinas de estas corrientes que están tan en boga últimamente?

A mí la verdad es que la etiqueta de porno ético no me gusta. El porno ético se supone que es aquel que respeta los derechos de los trabajadores. Es que el porno debería ser ético ya por definición. Sí que es cierto que hay quien cuida mejor estos aspectos pero luego la gente nunca sabe lo que se hace detrás. El porno feminista es algo que no entiendo muy bien y me gustaría entenderlo… El feminismo es una corriente política que busca la igualdad entre hombres y mujeres, pero el porno mayoritariamente lo consumen hombres y a muchos les gusta ver a una mujer humillada, y no hay ningún problema siempre que la chica esté conforme y no le suponga una degradación. A mí, por ejemplo, eso no me gusta. No consiento que me peguen en la cara, ni que me escupan y si hace falta parar la escena, yo la paro. Pero también hay que tener un sentido de la responsabilidad porque luego la gente no sabe distinguir entre ficción y realidad. A mí me ha pasado con dieciséis años de pararme un señor por la calle y ofrecerme dinero para irme a tomar un café con él…

Le ponen esas etiquetas porque a lo mejor vende más, porque el feminismo está de moda, para quitarle un poco el estigma o porque es un poco más artístico… Hay una productora llamada Babes con la que me encantaría trabajar, hacen un producto muy cuidado y creo que el porno para mujeres lo quieren enfocar hacia ese tipo de estética, pero a mí me gusta ver porno hardcore y ¿qué pasa? ¿soy menos feminista por ello?

Hablando de hardcore, ¿qué es lo más extremo que has hecho en el porno? 

Una doble penetración. Yo nunca había hecho sexo anal, ni en mi vida privada, y ¡duele!. Me dijeron que me iban a cuidar mucho, que no me preocupase, que lo iba a pasar bien… y yo me lo creí imbécil de mí. En esa escena me puse un poco brava, empecé a insultar a todo el mundo porque me estaba doliendo, les decía de parar y no paraban. Al final lo hice porque estaba allí y tenia que hacerlo pero la escena no quedó bien y no verá la luz. No es que me estuviesen obligando pero era mi primera vez y sí que es cierto que me hubiese gustado hacerlo más pausado y con más tiempo.

¿Y qué no estarías dispuesta a hacer jamás?

BDSM. Recibirlo yo. Hacerlo no tengo ningún problema. Yo pensaba que era sumisa pero luego me he dado cuenta que no. Me confundió el hecho de ver porno hardcore, pensaba que lo que me gustaba era sentirme así pero lo que me gusta es hacerlo. A mí que me amordacen, me cojan de la cabeza o que me prendan mucho… Quizás si estoy en confianza con mi pareja es posible que me guste asumir ese rol, pero en una escena, con un tío al que no conozco de nada y con el que no tengo una conexión medianamente especial, no.

¿Qué tal tu experiencia en los festivales eróticos?

El primer festival al que fui fue el Valencia Erotic Party y yo veía a la gente en el escenario haciendo unas cosas que te morías y para dentro pensaba: ¿y yo qué hago? ¿me saco las tetas?, si es que no tengo otra cosa que ofrecer… Pero al final me gustó actuar delante de público, te dan como energía guay. No es por un afán de exhibirme ni nada de eso, a la gente le gusta y a mí me hace sentir bien. Lo que pasa es que son un montón de horas y no debería ser así. Más que nada porque hay una ley que dice que no puedes estar trabajando más de ocho horas, sea el sitio que sea, y ahí tienes la obligación de estar doce, trece o quince horas aunque no estés follando. Eso no me gusta.

Luego, si tú organizas algo lo que tienes que hacer es intentar cumplir con todas aquellas necesidades propias del trabajo. Me da igual que sea en el Palacio de Cristal, en la Vall d’Hebron o en una discoteca. Si estoy follando, necesito ducharme y no tengo por qué esconderme para lavarme, ni tengo que ver a actrices en cuclillas en los lavabos. Me parece una falta de respeto. Y no te estoy diciendo que me pongas puturrú de fuá para cenar sino hablo de cubrir las necesidades básicas de todo el mundo. He visto gente vegana quedarse sin comer o que solo tenían un cacho de tomate. Que follar cansa y el cuerpo necesita reponer proteínas… Si haces las cosas bien, todo el mundo estará a gusto y harán cola para venir a trabajar.

Este año estás nominada a los Premios Ninfa en dos categorías: Actriz Revelación y Mejor Web Personal, además del galardón del público a Mejor Actriz. ¿Qué opinión te merecen los premios (en general)?

Que te reconozcan el trabajo es la hostia. Además es que, más que una cuestión ad intra del porno es ad extra. El premio en sí es un cacho de metacrilato (si te diesen dinero, todavía) pero de cara al fan o a las personas que te conocen es como “¡mira esta donde ha llegado!“. Yo tengo tres nominaciones, que con la que lié en Madrid pensaba “olvídate de trabajar más“. Pero no es que haya mal rollo, ni quiera hacer una guerra contra nadie, simplemente es el hecho de decir lo que considero que no está bien. En ese momento me cabreé muchísimo porque me pareció una falta de respeto hacia el artista.

¿Cómo ves la situación del porno en España? ¿Qué cambiarías o mejorarías?

Lo primero, nos tienen que regular. Lo segundo, el tema de los controles y que debería haber un fichero donde se registre con quién trabajas. Los contratos, hacerlos en buenas condiciones y establecer un mínimo en los salarios. Que no estoy diciendo que todos tengamos que cobrar lo mismo. Cada uno tiene su caché pero si llegas de nueva, tú no sabes cuánto tienes que cobrar. Te ofrecen 200 euros por una escena y te parece la hostia porque en otro trabajo igual tardas una semana y media en ganarlo. ¿Los actores cobráis bien? Depende de con qué lo compares. si lo comparas con el salario mínimo interprofesional es la hostia pero si tienes en cuenta los riesgos que asumes y cómo expones tu imagen, pues tampoco es tanto.

El problema también está en el porno gratis porque si la gente no paga entonces ¿como se amortiza?. El tráfico no sabes a cuanto se monetiza y tampoco tenemos royalties. A lo mejor un vídeo puede generar 4.000 euros y a mí me han dado 400, y está ahí para siempre, que ahora a lo mejor me da igual pero dentro de 10 años quizás no y tengo que vivir con eso toda la vida. Luego el tema de las niñas de 18 años, que tienen la mayoría de edad pero igual no son capaces de asumir todas las cosas que deben asumir. ¿Y por qué los hombres cobran menos?. Las mujeres tenemos una vida más corta en el porno pero un hombre. si funciona, puede mantenerse toda la vida trabajando de esto. Yo he visto chicos grabando dos y tres escenas en un día y eso requiere un esfuerzo físico y mental importante. ¿Por qué no se les reconoce ese mérito?.

¿Cómo llevas el tema de la fama? ¿Alguna anécdota curiosa?

¿Qué fama? (ríe). En Asturias sí que me conocen pero porque soy de allí y es un pueblo. Por la calle solo me paran cuando van borrachos. Hay veces que te entran paranoias, en plan “¿me estarán reconociendo? ¿por qué me miran? ¿me estarán viendo las tetas?“. Lo que llevo peor es cuando conoces a alguien nuevo, porque yo no sé mentir ni tampoco me sé esconder, entonces cuando empiezan a preguntar que a qué me dedico me pongo a mirar para todos los lados. Lo llevas porque lo llevas, porque tienes que asumirlo, pero no me considero famosa ni mucho menos. Como anécdota, en Salamanca no me dejan entrar en los bares (ríe). El portero de una discoteca me reconoció, se corrió la voz y al día siguiente no me dejaban entrar porque decían que me estaba dando promoción.

¿Te resulta difícil compaginar tu vida personal con la profesional? ¿El hecho de dedicarte al porno te ha generado alguna situación conflictiva?

Tengo mis reticencias. Me cuesta mucho conocer gente, sobretodo en el plano más íntimo, porque nunca sabes si se te acercan porque eres una chica maja y agradable o porque te dedicas al porno. Ya de por sí me cuesta porque lo he pasado muy mal, he llorado un montón y no quiero llorar más. En los estudios intento ir lo menos posible a clase para que no me vean y así no hago ruido. Porque tengo mucho temperamento, un día de estos voy a soltar la mano y no quiero hacerlo.

Durante el Salón Erótico de Barcelona fue mi aniversario y una amiga de Canarias, que había venido a pasar el finde, me subió una tarta al escenario. Ese vídeo lo subí a mi Instagram personal y me escribe mi amiga el lunes diciendo que le están recriminando que qué hacía ella subiéndome una tarta. Y yo me cabreé. Porque vale ya. Yo ahora hago porno y no tengo por qué estar justificándome todo el día. Cuando salieron los primeros vídeos de FAKings todo el mundo me decía “¿qué has hecho?“. Pues lo que me ha dado la gana. Hay gente del entorno de la universidad que me ha dejado de hablar. ¿Por qué? ¿Qué problema tienen?. Yo no me meto con nadie ni hago nada ilegal. ¿Por qué tengo que aguantar sus mierdas?. Cada uno con su vida puede hacer lo que quiera.

Actualmente ¿tienes pareja?. ¿Qué características debería tener la persona que pretenda conquistarte?

No tengo. Lo más importante es el respeto, el resto me da igual. Todos mis novios han sido chicos normales. Desde mi primer novio, que era un gilipollas, me he dado cuenta que lo más importante que tiene que tener quién quiera compartir mi vida es el respeto, no solo respeto hacia mi profesión sino hacia mi persona. mi vida, mis gustos, mi intimidad, lo que quiera hacer… confiar en mi. Soy una persona que lo da todo, ya no por mi pareja sino por mis amigos y la gente que quiero, y quiero que la persona que esté conmigo sea capaz de valorar eso y respetarme. No me vale cualquier imbécil. También tiene que tener unas convicciones sociales parecidas a las mías y tiene que tener inquietudes profesionales, no me vale un nini. Prefiero más que estés gordo a que te pases el día en el gimnasio subiendo fotos a Instagram. A ver, tampoco quiero un Shrek, pero si Shrek es buena persona pues…

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus aficiones?

Dormir (ríe). Me gusta estar con mis amigos, ir a conciertos, me gusta viajar y descubrir sitios nuevos. Me gusta mucho montar a caballo pero es una cosa que ahora no tengo tiempo. Estuve montando a caballo desde los nueve hasta los trece años y se me daba muy bien: saltaba, hacia doma, concurso completo, cross… El cine me aburre, me da sueño. Si a los cinco minutos no me he dormido eso es que la película es buena, pero muy pocas veces me pasa. Me gusta leer, cositas cortas porque soy una persona muy inconstante. No me puedes dar un libro de mil hojas porque lo voy a empezar pero… a tomar por saco. Me gusta mucho la poesía, Últimamente he estado leyendo a Ana Elena Pena, aunque ‘Cicatrices‘ no lo he conseguido acabar porque son poemas bastante sanguinarios en cuanto a emociones y me cuesta. Al Marqués de Sade también lo he estado leyendo últimamente. Mi historia preferida es una que se llama ‘Justine‘ que habla sobre una chica que constantemente se está poniendo en peligro y siempre se libra, como yo.

Pues eso es todo. Muchas gracias, Lucía

Gracias a vosotros y a toda la gente que me sigue.

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