Como un borrico he vuelto a caer con el mockumental de turno, y es que al parecer no existe un género más subjetivo y menos confiable que este. Haced la prueba, buscad por Internet opiniones sobre Paranormal Activity, la ponen de aterradora, de puta bomba… ¿acaso soy el único que se dio cuenta de que es hora y media de un tío jugando con las puertas y los fusibles de la casa? Si, el final es impactante y más lo hubiese sido si no lo hubiesen destripado en el trailer, pero seamos honestos: no se puede hacer una película sustentada en una puñetera y mísera escena (y mucho menos una trilogía). Pero qué le vamos a hacer, soy un kamikaze de los falsos documentales desde que en el 99 disfrutase como un gorrino viendo The Blair Witch Project la cual, respaldando mi teoría, es una bazofia para otro buen puñado de personas. Muchos han sido los POV de bajo presupuesto que me he tragado en este tiempo y reconozcámoslo, la mayoría son una basura como una catedral, por lo que cada vez voy poniendo el listón más bajo (ahí están esas The Black Door, La Cuarta Fase, El Ultimo Exorcismo o The Tunnel, que sin ser nada del otro mundo consiguieron trasmitirme cierto desasosiego y con eso ya me conformo).
Grave Encounters obtuvo buenos comentarios en su paso por el Tribeca Film Festival de Nueva York y yo me lo creí. El argumento es el mismo empleado en títulos como The St Francis Experiment, 8213: Gacy House, Muerte de una Cazafantasmas o la asiática Haunted Changi: grupo de ‘expertos’ parapsicólogos que se meten en el lugar ‘embrujado’ de turno (en este caso un sanatorio mental abandonado en Collingswood) con la intención de documentar la existencia de sucesos extraños.
El film comienza esperanzador ya que nos presentan un elenco que saben perfectamente que lo suyo es un timo y hasta no dudan en sobornar al jardinero de turno para obtener un testimonio falso. Tras el calentamiento de rigor (porque ya sabemos que en estos films el ritmo es más bien chino-chano) comienzan paulatinamente los episodios paranormales: la puerta que se cierra, la ventana que se abre, que si te toco el pelito… Pero traspasado el ecuador del film y, como lamentablemente suele ocurrir, caemos en barrena: las apariciones comienzan a amontonarse pecando de baratas y efectistas (os recomiendo que veáis este video para haceros una idea del tipo de presupuesto del que estamos hablando), anulando toda credibilidad que la cinta hubiese podido tener hasta el momento. Que sí, las interpretaciones son decentes, tiene buenas ideas y en algún momento ha conseguido sobresaltarme, pero todo esto lo único que me transmite es pena por un producto que realmente podía haber estado bien pero que por las prisas, la falta de ideas o el no saber hacer se queda cojo, relegado a aficionados enfermos como yo que tendrán que disfrutarla en la intimidad de sus hogares.
Ojo al dato que Grave Encounters es una de las convocadas para el próximo Sitges Film Festival. Si a pesar de todo decidís ir a verla olvidad lo que os he comentado, a fin de cuentas es posible que os encante.