Corria el año 1996 y yo era un inocente chaval a punto de perder la inocencia en mi primera visita al salon del porno. Allí vi muchas cosas pero sin duda la que más me impactó fue el Orgasmatrón, no ese muelle repugnante para dar masajes en la cabeza, sino el aparato que más tarde conoceríamos como Virtual Sex Machine. Dicho invento estaba compuesto de una película porno filmada en primera persona (una FPS) y un periférico en forma de morcilla al que se le introducía el miembro. La gracia estaba en que el periférico te masajeaba el tema al ritmo de lo que se visionaba en la pantalla. Eso abrió una puerta en mi cerebro que posteriormente traería secuelas: la posibilidad de practicar sexo sin usar mujeres!! (sobra decir que en aquella época yo era un simple freak pajillero… ahora ya soy profesional!!).

Después llegó mi siguiente descubrimiento, los programas de sexo virtual para pc. No me refiero a aquellos en los que se veían tres palos mal puestos y tenías que imaginar que era una mujer, sino a lo que más tarde se convertiría en toda una colección: los Virtual Sex. Como he dicho, en principio salieron como programas para el ordenador, pero después con las ventajas que proporcionaba el DVD pasaron a convertirse en películas interactivas (es decir, que te permiten seleccionar de entre varias posibilidades, posturas o acciones ¡¡e incluso el momento del final feliz!!). Después conocería la colección My Plaything (bastante superior según mi criterio) y posteriormente ya vendría el despiporre del sexo interactivo (Playing with, Interactives varios, etc etc).

Básicamente se tratan de películas porno en las que tú juegas a ser el director, pero llega un momento que las limitadas posibilidades se vuelven monótonas. Habia llegado el momento de avanzar hasta el siguiente nivel. El diseño en 3D habia mejorado espectacularmente y lo que en un principio eran imágenes renderizadas, ahora se habían transformado en figuras poligonales con una calidad tal que permitian rotaciones y zooms exagerados sin desmerecer el resultado. De entre las compañias desarrolladoras de este software destaca una: Thrixxx, creadora de joyitas de obligada experimentación (3D Sexvilla, Hentaii3d y el magnífico homenaje a la “namber guan” Virtually Jenna). Aquí si que se puede interactuar de verdad, literalmente eres tú quien mueve las caderas o le introduce el dildo (y quien dice dildo dice pepino, puro o cualquier otro cilindro… ¡pero si hasta se le puede poner un casco militar!).

Haciendo un poco de balance no hemos evolucionado mucho desde el 96, sin embargo para haber adquirido el Orgasmatrón en aquella época tenías que haber sido una especie de millonario vicioso (y estúpido… pudiendo ir de putas…), ahora con un poco de habilidad puedes conseguir una iso de algún cibernauta generoso que la haya subido a la red y por si eres un tanto tiquismiquis puedes completar el pack con una vagina en lata; ¿coste total? Los 60.- euros de la vagina y lo que te cueste la conexión a internet mientras te descargas el DVD (el movimiento lo sigues teniendo que hacer con la muñeca, pero si nos ponemos puñetitas las putas tampoco te abrazan las noches frías de invierno ¿no?). Tienes dos opciones: 1) búscate una novia o 2) dale a este link y experimenta por tí mismo las posibilidades de la villa del amor (no te digo ná y te lo digo tóo)